Casco Viejo
De un almuerzo panameño a un rooftop al atardecer: un plan hora por hora para la tarde en el barrio, con un enlace a cada parada.
Carnes al fuego, cócteles que acompañan la noche y un rooftop desde donde las luces de Ciudad de Panamá parecen formar parte de la cena. El Enemigo juega con su nombre desde el primer momento: aquí, el verdadero rival puede ser esa voz que dice que ya es hora de irse.
Hay restaurantes donde miras el menú primero. En El Santuario, probablemente mirarás hacia arriba. Piedra antigua, arcos monumentales, vitrales y luces suspendidas convierten la cena en una escena donde la arquitectura llega a la mesa antes que el primer plato.
¿Quién dijo que viajar por Asia requiere tomar un avión? En Nación Sushi, los sabores de Japón, Tailandia y Vietnam se encuentran en un mismo menú, rodeados de la arquitectura histórica del Casco Antiguo.
La Pulpería toma la esencia de aquellas antiguas tiendas de barrio donde siempre ocurría algo y la convierte en una mesa contemporánea llena de sabor, música y conversación. Aquí se viene a compartir: un pulpo al centro, un cóctel entre las manos y una noche en el Casco que puede durar más de lo previsto.
En Bruma, el mar no llega a la mesa disfrazado. Llega fresco, con sal, cítricos, coco, humo y una historia que el equipo está dispuesto a contarte. Entre una cocina abierta, copas de vino y pesca responsable, comer aquí se siente como descubrir qué trajo la marea ese día.
Primero encuentras Bruma. Después sigues al zorro. Y solo entonces aparece La Bárbara: un salón oscuro y escondido donde sushi fresco, pequeños platos japoneses y cócteles de autor convierten la cena en uno de los secretos mejor servidos del Casco Antiguo.