Iglesia de San José - Altar de Oro
Avenida A y Calle 2, Casco Antiguo, Ciudad de Panamá.
Entras por una iglesia y terminas frente a un tesoro
No todo lo que brilla es oro; aquí, lo que brilla también cuenta una historia. Desde la calle, San José no necesariamente revela lo que espera adentro. Pero al cruzar la puerta, la mirada termina inevitablemente al fondo de la nave: allí aparece el Altar de Oro, un retablo tallado en madera y revestido con láminas de oro que resalta con fuerza entre las paredes claras y los bancos oscuros del templo.
Vale la pena acercarse. Entre los relieves se distinguen figuras religiosas, detalles vegetales y ocho columnas salomónicas que enmarcan el conjunto, con San José ocupando su nicho principal. Es precisamente ese contraste entre la sencillez del espacio y la riqueza del altar lo que hace que la entrada tenga un pequeño efecto sorpresa.
El altar que cargó con su propia leyenda
Parte de su fama viene de una historia repetida durante generaciones: se cuenta que el altar fue cubierto para ocultar su valor durante el ataque de Henry Morgan a Panamá Viejo en 1671. La historia es una de las leyendas más populares del Casco, aunque investigaciones modernas señalan que probablemente no ocurrió exactamente de esa manera. Lo cierto es que el altar quedó ligado a la antigua ciudad y posteriormente encontró su lugar en el nuevo Panamá.
Y ahí está lo especial de esta parada: no necesitas dedicar horas para sentir que viste algo extraordinario. Puedes entrar mientras recorres las calles del Casco, observar cada detalle del retablo y salir pocos minutos después con una imagen difícil de olvidar. La Iglesia de San José demuestra que algunos de los grandes tesoros del Casco Antiguo no están detrás de una vitrina. A veces basta con empujar la puerta de una iglesia y levantar la mirada.
