Lula
PH University Club, Calle 1, Panamá, Provincia de Panamá
Entre páginas, pita y una mesa que invita a quedarse
Entrar a Lula tiene algo inesperado. En lugar de encontrarte únicamente con un comedor, aparecen estanterías repletas de libros, mesas de madera y rincones que recuerdan un poco a una biblioteca donde, por casualidad, también cocinan muy bien.
La idea incluso invita a tomar un libro mientras acompañas la comida con un café. Entre los detalles del salón también aparece Panamá: un mural mezcla símbolos y personajes de la cultura local con imágenes de la ciudad, dejando claro que Lula no pretende transportar Israel intacto hasta el Casco, sino hacer que ambas culturas conversen dentro del mismo espacio. Ese contraste es parte de lo que hace especial la visita. Puedes llegar buscando dónde almorzar y terminar descubriendo un restaurante que se siente íntimo, curioso y ligeramente fuera de lo común.
Hummus israelí con un pequeño acento panameño
La cocina parte de sabores israelíes y de Medio Oriente, pero juega constantemente con ingredientes y referencias latinas. El hummus puede llegar acompañado de shawarma, kebab, falafel o incluso carne al chipotle, mientras que en las pitas aparecen combinaciones tan particulares como ropa vieja con plátano frito. También hay falafel, berenjena con tahini, kebab y un pan de masa madre casero que se ha convertido en uno de los favoritos del lugar. La propuesta es kosher y ofrece varias alternativas vegetarianas, algo que amplía bastante la experiencia para viajeros con diferentes preferencias alimentarias.
Lo interesante es que Lula no busca impresionar con una presentación demasiado solemne. Su encanto aparece cuando varios platos llegan al centro y la mesa empieza a convertirse en una mezcla de hummus, pita, salsas, conversación y curiosidad por probar “solo un poquito” de lo que pidió la otra persona. Lula es una buena parada para quien quiere salir por un momento de los sabores más previsibles del Casco Antiguo. Aquí puedes viajar hacia Medio Oriente sin perder de vista Panamá: basta abrir una pita, compartir el hummus y, quizás, sacar un libro de la estantería antes de pedir la cuenta.
