Aquí la bebida se elige antes de probarla
Entrar cambia el ritmo del paseo. Entre teteras, tazas y tonos verdes aparece uno de los detalles más curiosos del lugar: su menú olfativo, una invitación a acercarse al té desde el aroma antes de decidir qué beber. La marca se presenta como el primer Matcha Bar de Ciudad de Panamá y trabaja con infusiones naturales y orgánicas; su matcha incluye variedades orgánicas y ceremoniales. El protagonista tiene ese sabor vegetal, ligeramente amargo y profundo que distingue a un buen matcha, pero no estás obligado a tomarlo de una sola manera. También aparecen tés verdes y negros fríos que pueden mezclarse con maracuyá, limón, mango, fresa o coco, llevando sabores tropicales a una bebida con raíces mucho más lejanas.
Cuando preguntar también forma parte de la taza
Aquí vale la pena no pedir con prisa. El concepto gira alrededor del té, sus aromas y distintas formas de preparación, así que el servicio de mesa y la posibilidad de explorar la selección hacen que escoger sea parte de la experiencia, especialmente si el matcha todavía es terreno desconocido.
The Matcha Bar no intenta competir con las cafeterías del Casco haciendo más de lo mismo. Hace justo lo contrario: cambia el espresso por un batidor de matcha y convierte una pausa entre calles históricas en un pequeño ritual verde. Sales nuevamente al calor con una bebida fría en la mano y la sensación de haber conocido otra manera de tomarse el Casco.