Oratorio San Felipe de Neri
Avenida A y 2, Panamá, Provincia de Panamá
Oratorio San Felipe de Neri: una iglesia escondida detrás de otra historia
Hay templos que llaman la atención por su fachada; este sorprende porque casi no puedes verla. El Oratorio San Felipe de Neri guarda detrás de una construcción posterior una de las iglesias más antiguas de la nueva ciudad de Panamá, inaugurada en 1688 y marcada por más de tres siglos de incendios, restauraciones y cambios de uso.
Su origen se remonta a la Congregación de San Felipe Neri, establecida en Panamá durante el siglo XVII. El conjunto no fue pensado únicamente para la oración: su claustro llegó a funcionar como hospital para sacerdotes y religiosos, y más adelante el templo asumió funciones de la Catedral después del gran incendio de 1737. Un segundo incendio, en 1756, volvió a dañarlo gravemente.
Un templo que ha tenido muchas vidas
Con el paso del tiempo, San Felipe Neri fue adaptándose a las necesidades de la ciudad. En 1875, las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl instalaron allí un centro educativo. Décadas más tarde, el conjunto también tuvo otros usos hasta que comenzó un largo proceso de recuperación durante la década de 1990. Las obras de restauración integral fueron inauguradas en 2004.
Uno de sus detalles más curiosos está en el exterior: en 1904 se construyó un edificio frente al atrio, ocultando la lectura de la fachada original. Por eso, entrar al templo produce cierta sensación de descubrimiento: tras un acceso discreto aparece un interior mucho más amplio, ornamentado y silencioso de lo que su entrada deja imaginar. Visitantes recientes destacan precisamente su tranquilidad y riqueza decorativa.
El oratorio también conserva una tradición muy particular: un pesebre monumental de más de 3,000 piezas, donado por la familia Varela Sandoval, que representa distintos pasajes bíblicos. Además, el templo ha acogido conciertos y actividades vinculadas a la música sacra.
Visitar San Felipe Neri es descubrir una iglesia que parece esconderse de la calle, pero que detrás de sus muros conserva siglos de vida religiosa, educación, música y memoria panameña.
