Dormir donde antes se reunía la ciudad
Cruzar la entrada significa entrar al antiguo Club Unión, construido en 1917 y transformado décadas después en un hotel donde la historia no quedó relegada a una placa. Blancos luminosos, balcones de hierro, arte panameño y patios tropicales conservan algo de aquella elegancia mientras las habitaciones llevan la experiencia al presente. Son espacios amplios, muchos con balcones y vistas hacia el Pacífico, la plaza interior o las calles del Centro Histórico; algunas suites incluso envuelven la vista con balcones en forma de L. Abajo, la piscina parece tocar el océano. Desde una tumbona puedes ver el agua, sentir la brisa y por unos minutos olvidar que las calles más transitadas del Casco están apenas a unos pasos.
El lujo aparece antes de que tengas que pedirlo
Aquí la atención importa tanto como la arquitectura. Huéspedes recientes destacan una y otra vez la amabilidad del equipo, la atención personalizada y la facilidad con la que el personal recuerda preferencias o ayuda con cada detalle de la estadía. En determinadas suites, el servicio de mayordomo puede encargarse incluso de desempacar el equipaje, preparar un baño o encontrar la almohada adecuada.
Sofitel Legend Casco Viejo consigue algo difícil: hacer que un hotel de lujo se sienta conectado con el lugar donde está. Te duermes escuchando el Pacífico, despiertas frente a una ciudad de siglos y, al salir por la puerta, descubres que el Casco Antiguo nunca estuvo alrededor del hotel. Durante unas noches, estabas viviendo dentro de él.