En SISU, el café no llega rápido a la mesa: primero lo pesan, lo muelen, lo huelen y dejan que el agua haga su trabajo. Entre ladrillos antiguos, concreto minimalista y una barra donde el Geisha panameño se prepara frente a tus ojos, una taza puede convertirse en una pequeña clase sobre por qué Panamá ocupa un lugar tan especial en el mundo del café.
Frente a uno de los rincones más históricos del Casco Antiguo, Olimpia hace algo inesperado: te convence de que no tienes ninguna prisa. Café en la mesa, arte en las paredes, libros al alcance de la mano y una terraza mirando al mar convierten una parada de veinte minutos en un lugar del que cuesta levantarse.
Hay lugares que encuentras mirando un mapa. Cinnabon puede encontrarte primero a ti. Basta que la canela caliente se escape hacia la calle para que un paseo por el Casco Antiguo termine, casi sin planearlo, frente a un rollo recién horneado cubierto de frosting.