Después de varias calles bajo el sol del Casco Antiguo, Gelarti aparece como una pausa donde la pregunta no es si quieres helado, sino cuánto tiempo tardarás en escogerlo. Cremosos, frutales, clásicos y sabores que recuerdan a Panamá llenan una vitrina donde cambiar de opinión forma parte de la experiencia.
Aquí Italia y Panamá terminan compartiendo la misma vitrina. Benissimo sirve gelato artesanal con sabores clásicos, frutas tropicales y hasta chicheme, acompañado de café, aire fresco y una atención que hace que detenerse “solo por una bola” rara vez termine siendo tan simple.
BEC propone una forma diferente de descubrir Panamá: en lugar de observar el país detrás de una vitrina, invita a recorrerlo mediante sabores, aromas, sonidos e instalaciones interactivas inspiradas en su café, cacao y cultura.
Aquí la historia no termina detrás de una vitrina: se derrite, se huele y finalmente se prueba. Casa Coronel convierte el cacao en un recorrido de tres pisos donde una antigua casa del Casco Antiguo guarda desde objetos históricos hasta un laboratorio en el que el chocolate todavía está vivo.
Aquí el pasado no se sirve frío: sale del horno. Entre croissants recién hechos, café de Boquete y muros que cargan siglos de historia, La Panadería convierte una pausa sencilla en uno de esos momentos que huelen tan bien como se recuerdan.
Arco Soleil reúne joyería de autor, arte, moda y diseño independiente en una tienda curada para descubrir piezas únicas de creadores locales y latinoamericanos.
Athanasiou combina café de especialidad panameño, panadería de inspiración griega, repostería, chocolates y gelato en una parada versátil del Casco Antiguo.