Después de varias calles bajo el sol del Casco Antiguo, Gelarti aparece como una pausa donde la pregunta no es si quieres helado, sino cuánto tiempo tardarás en escogerlo. Cremosos, frutales, clásicos y sabores que recuerdan a Panamá llenan una vitrina donde cambiar de opinión forma parte de la experiencia.
Aquí Italia y Panamá terminan compartiendo la misma vitrina. Benissimo sirve gelato artesanal con sabores clásicos, frutas tropicales y hasta chicheme, acompañado de café, aire fresco y una atención que hace que detenerse “solo por una bola” rara vez termine siendo tan simple.
El calor del Casco se queda afuera y Grecia aparece en una espiral fría. En MYKA, el yogurt griego artesanal llega cremoso y ligero, pero son los toppings, la luz del local y una recomendación acertada detrás del mostrador los que convierten cada vaso en algo completamente tuyo.
En Saori’s, el problema no es encontrar algo que te guste: es decidirte por uno solo. Helados cremosos, sorbetes, opciones veganas y una atención que se siente cercana convierten una pausa dulce en uno de esos desvíos del Casco Antiguo que vale la pena no apresurar.
Aquí el frío sabe a viaje. Yogood mezcla la suavidad del Mediterráneo con ingredientes que hablan en acento tropical, convirtiendo cada copa en una pequeña escala entre Sicilia, el Caribe y el propio Casco Antiguo.
Granclement combina la tradición heladera francesa con sabores tropicales en una acogedora parada dulce del Casco Antiguo.