En SISU, el café no llega rápido a la mesa: primero lo pesan, lo muelen, lo huelen y dejan que el agua haga su trabajo. Entre ladrillos antiguos, concreto minimalista y una barra donde el Geisha panameño se prepara frente a tus ojos, una taza puede convertirse en una pequeña clase sobre por qué Panamá ocupa un lugar tan especial en el mundo del café.
Hay lugares que encuentras mirando un mapa. Cinnabon puede encontrarte primero a ti. Basta que la canela caliente se escape hacia la calle para que un paseo por el Casco Antiguo termine, casi sin planearlo, frente a un rollo recién horneado cubierto de frosting.