Autos que parecen haberse detenido en otra época, paredes de piedra y mesas servidas entre recuerdos del pasado. Casa Catedral no propone simplemente sentarse a comer: invita a cenar dentro de una historia.
En Super Gourmet, el almuerzo puede empezar mirando qué queda detrás de la vitrina. Empanadas recién hechas, sándwiches generosos, sopas calientes y desayunos servidos sin demasiada ceremonia convierten este pequeño restaurante del Casco Antiguo en algo parecido a encontrar, por accidente, la deli favorita de alguien que vive aquí.
BEC propone una forma diferente de descubrir Panamá: en lugar de observar el país detrás de una vitrina, invita a recorrerlo mediante sabores, aromas, sonidos e instalaciones interactivas inspiradas en su café, cacao y cultura.
Si el mar pudiera guardar recuerdos en una maleta, probablemente se parecerían a los de Aquarela. Entre moda tropical y pequeños recuerdos de viaje, esta tienda convierte el espíritu de vacaciones en algo que puedes llevar contigo mucho después de dejar Panamá.
Hay ropa para salir y ropa que parece decirte “sal”. En BOHO Shack, telas ligeras, estampados y espíritu costero convierten vestirse en una invitación a recorrer el Casco Antiguo como si las vacaciones acabaran de comenzar.
Aquí el verano no es una estación: es un código de vestimenta. Portomar convierte lino, color y espíritu caribeño en una parada donde vestirse para el calor también se siente como parte del viaje.
Aquí Panamá no se imprime sobre un recuerdo: se teje, se talla, se pinta y se transforma. Nativo Panamá reúne artesanía y diseño local para demostrar que un souvenir puede ocupar poco espacio en la maleta y, aun así, llevar mucho país dentro.
Aquí, Panamá no cuelga simplemente de una pared: explota en color. Polleras, rostros, naturaleza y fantasía convierten M. Saldaña Panamá Art Gallery en un lugar donde el país parece mirarse al espejo y descubrir una versión mucho más atrevida de sí mismo.