La Pulpería toma la esencia de aquellas antiguas tiendas de barrio donde siempre ocurría algo y la convierte en una mesa contemporánea llena de sabor, música y conversación. Aquí se viene a compartir: un pulpo al centro, un cóctel entre las manos y una noche en el Casco que puede durar más de lo previsto.
Mariscos, cocteles y una terraza abierta hacia el Pacífico hacen de Finca del Mar una parada para comer sin prisa. Su encanto está en combinar el ambiente relajado del Casco Antiguo con sabores que parecen hechos para acompañar una tarde cerca del mar.
En Bruma, el mar no llega a la mesa disfrazado. Llega fresco, con sal, cítricos, coco, humo y una historia que el equipo está dispuesto a contarte. Entre una cocina abierta, copas de vino y pesca responsable, comer aquí se siente como descubrir qué trajo la marea ese día.