En SISU, el café no llega rápido a la mesa: primero lo pesan, lo muelen, lo huelen y dejan que el agua haga su trabajo. Entre ladrillos antiguos, concreto minimalista y una barra donde el Geisha panameño se prepara frente a tus ojos, una taza puede convertirse en una pequeña clase sobre por qué Panamá ocupa un lugar tan especial en el mundo del café.
En Bruma, el mar no llega a la mesa disfrazado. Llega fresco, con sal, cítricos, coco, humo y una historia que el equipo está dispuesto a contarte. Entre una cocina abierta, copas de vino y pesca responsable, comer aquí se siente como descubrir qué trajo la marea ese día.
Hay lugares donde el mar se contempla y otros donde termina en la mesa y en la copa. Caleta toma la esencia del Pacífico, la combina con creatividad y la convierte en una experiencia elegante escondida entre las calles históricas del Casco Antiguo.
Casa Sucre Coffeehouse combina café de especialidad panameño, gastronomía y arquitectura colonial dentro de una histórica casa de 1873 en el Casco Antiguo.
Primero encuentras Bruma. Después sigues al zorro. Y solo entonces aparece La Bárbara: un salón oscuro y escondido donde sushi fresco, pequeños platos japoneses y cócteles de autor convierten la cena en uno de los secretos mejor servidos del Casco Antiguo.